Estepona
es otro de los baluartes turísticos de la Costa del Sol que se halla a caballo entre la
sierra y el mar. Su origen pudiera estar en el de un poblado fortificado íbero que
algunos historiadores han identificado con la Salduba (aunque otros sitúan ésta en
Marbella). Las ruinas de este poblado han sido localizadas en el cerro del Torreón, en la
margen derecha del río Guadalmansa. Pero es en época árabe cuando parece que surge el
núcleo de población actual, conquistado en 1457 por Enrique IV de Castilla, que fue
quién mandó construir el Castillo de San Luís, del que pueden verse restos en la calle
del Castillo. Posteriormente se fortificó la costa con nuevas torres almenaras (elementos
muy destacables de las costas esteponeras, como la de Salavieja) para defensa de los
frecuentes ataques de los piratas berberiscos. Estepona se independizó de la
jurisdicción de Marbella en 1729 por privilegio concedido por Felipe V.
El monumento más destacable de esta
localidad es la iglesia parroquial de la Virgen de los Remedios, del siglo XVIII, que
sigue la línea arquitectónica del rococó combinada con otra procedente de
Latinoamérica. Otros monumentos son la Torre del Reloj, las ruinas de las murallas del
Castillo del siglo XV y diversas casas o palacios señoriales, como la del Marqués de
Mondéjar, del siglo XVIII. El municipio cuenta además con varios yacimientos
arqueológicos de la época romana.
Si
hablamos ahora de fiestas, del 3 al 10 de julio tienen lugar las mayores: el 16 de julio
se celebra la Virgen del Carmen con una vistosa procesión marítima de su imagen, en la
que participan todos los barcos pesqueros de la zona engalanados y haciendo sonar las
sirenas. La noche del 23 de junio se queman los "júas" por San Juan, y el 15 de
mayo es la fiesta de San Isidro.
Entre las actividades artesanales que se cultivan en
Estepona destacan la alfarería, la realización de muebles de madera (por encargo), la
talla de mármol, la forja de hierro, los muebles metálicos, la albardonería, los
tapices, el calzado de piel, etc.
En la vertiente deportiva, además de los tradicionales
deportes náuticos (Estepona dispone de un estupendo puerto deportivo), el entorno de
Estepona es propicio para la práctica del golf, parapente, deportes de montaña,
naturaleza y aventura.
De la gastronomía se puede disfrutar de la mano de
más de un centenar de restaurantes que se asientan en Estepona, donde se puede comer
desde la cocina más tradicional a la más innovadora e internacional. La cocina popular
se basa en platos tales como la sopa cambrera, sardinas en espeto o a la teja, ajoblanco y
gazpacho en verano, fritura malagueña, pescados a la sal y variedades reposteras como los
roscos de vino y los borrachuelos. Mención especial merece el queso de cabra: de
elaboración propia, elaborado con leche esteponera, reconocida esta raza como tal y
ganadora de numerosos premios, tanto nacionales como internacionales.
En el campo de la agricultura, Estepona produce
anualmente una importante cantidad de cítricos, además de cultivar otra serie de
productos muy solicitados como se hace en sus plantaciones de aloe.
Paisajísticamente, la mayor
parte del territorio de Estepona está dominado por el paisaje montañoso de Sierra
Bermeja y las estribaciones que en forma de grandes lomas parten de ella en dirección a
la costa. Cerca de la cima, situada en el Pico de los Reales (1449 m) hay un refugio con
adecuaciones para pic nic desde el que se obtienen extraordinarias vistas del
litoral hasta el peñón de Gibraltar y en días claros permite divisar perfectamente la
costa de Marruecos. La belleza natural de la sierra y la presencia de un bosque de
pinsapos en la zona más alta, han merecido la declaración de Paraje Natural por parte de
la Junta de Andalucía.
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