Orígenes
La extendida y erronea idea
de que Marbella es un municipio surgido prácticamente de la nada, un pueblecito de
pescadores sin historia ni raíces que tan solo debe su nombre y su marbete al desarrollo
turístico, constituye una de las falacias más sangrantes, y no por ello menos extendida,
sobre esta ciudad.
Esta pequeña ciudad a orillas del
mediterráneo sorprende agradablemente a sus visitantes por la variedad de aspectos que
adornan el entorno y las características de la vida diaria Su origen data de 1.600 años
antes de Cristo, fue fundada por los Romanos con el nombre de SALDUBA y estaba situada en
la Vía Augusta, por los restos que han sido descubiertos en distintas excavaciones se
deduce que el existente casco antiguo está construido sobre las ruinas de dicha ciudad
Romana. En el año 711 de nuestra era, los musulmanes entraron en España y se apoderaron
de casi toda la península Ibérica, Marbella entonces llamada MARBIL-LA, se convirtió en
una prospera ciudad , edificada según la arquitectura Arabe Mediterránea, con estrechas
y tortuosas callecitas, protegidas por las murallas del Castillo En 1.495 los Reyes
Católicos reconquistaron la ciudad que experimentó varias modificaciones en sus
costumbres y en los trazados de su arquitectura, construyéndose plazas, iglesias, calles
y casas mas anchas, al estilo castellano. Se cree que el actual nombre de MARBELLA
proviene de esta época

Época Romana
No obstante, resulta difícil situar los
orígenes de la ciudad que unos eruditos identifican con la Mainake griega, otros con la
Salduba romana, y otros con la Cilniana, también romana, aunque ésta estaría más cerca
del actual San Pedro Alcántara. Tolomeo y el historiador romano Pomponio Mela ya hablaban
de Salduba, una ciudad situada cerca de Malaca (Málaga) y Laccipo ( al norte de la actual
Casares). Lo que es indudable, polémicas de nomenclatura aparte, es que ya existía un
núcleo urbano importante en tiempos romanos y que, seguramente, el asentamiento era aún
más antiguo. De hecho, por remontarse a tiempos remotos, en los alrededores de la ciudad,
como en la cueva de Pecho Redondo, se encontraron restos neolíticos de entidad. Los
vestigios romanos encontrados certifican que ya contábamos con una ciudad de
considerables dimensiones. Uno de los primeros historiadores que se interesaron por
nuestro pasado, Vázquez Clavel en el siglo XVII, halló en sus excavaciones, termas en la
calle Muro, cimientos en las calles Carmen y Ortiz de Molinillo, monedas y vasijas en las
obras de renovación del antiguo ayuntamiento, y unas pilas de forma cuadrada en la propia
plaza de los Naranjos.
Pero hay más vestigios romanos en el
término municipal:

Monumentos históricos
- Al sur de San Pedro Alcántara, nos encontramos otro de los
monumentos históricos más destacables de Marbella: la Basílica Paleocristiana de Vega
de Mar, Este excelente hallazgo arqueológico fue realizado en 1930 por el profesor Pérez
de Barrada. Se trata de un pequeño templo que se data en el siglo IV después de Cristo,
una de las muestras más importantes en España de la época Paleocristiana. La Basílica
estaba rodeada por una necrópolis visigoda. Entre los descubrimientos aparecieron varios
objetos que se exhiben en el Museo Arqueológico Nacional. Ante nuestra vista se expone
una planta rectangular con tres naves y dos ábsides. En el Baptisterio destaca una pila
de 1,10 metros de profundidad, donde se practicaba el bautismo por inmersión de niños y
adultos.
- La villa romana de Río Verde. Las termas conocidas
popularmente como Las Bóvedas, parecen pertenecer, según las últimas excavaciones
realizadas, a una antigua mansión de recreo de finales del imperio romano. La hacienda
era grande, contaba con acueductos para allegar agua a la finca y a los baños y,
probablemente, según los restos hallados en las catas, mantenía una industria de
salazones. Posiblemente el preciado "garum" romano. Hoy se conservan las
bóvedas de la terma (de ahí su nombre). La villa romana, que fuera excavada en la margen
de río Verde por el arqueólogo Carlos Posac, mantiene en bastante buen estado alguno de
sus mosaicos, entre los que destacan sus motivos culinarios y su motivo central La
Gorgonia.

Época musulmana
Los musulmanes, que invadieron la península
en el siglo VIII, reconocieron el valor estratégico de la población. En el siglo XII, el
historiador Al Idrisi la definía como "una ciudad pequeña pero bien habitada".
Su población se calculaba en estos tiempos en unos 3.000 habitantes. Los musulmanes la
fortificaron y sus numerosos vestigios han perdurado, con desigual suerte, hasta nuestros
días. El más importante es, sin duda, el Castillo, bastión de la ciudadela. El recinto
amurallado de la Medina reunía unos 90.000 metros cuadrados de calles. Además, todo el
litoral contaba con varias torres almenaras (de señales) que permitían vigilar las
incursiones procedentes del otro lado del Mediterráneo. Posteriormente, los Reyes
Católicos y Carlos V reconstruyeron algunas y mandaron levantar otras con un fin similar
aunque en este caso vigilaban a la propia Berbería. Marbella era en tiempos árabes
ciudad de huertas y cultivos entre los que sobresalían por su fama los higos y frutales.
También había numerosas moreras dedicadas a la seda. El Castillo se considera, según
Fernando Alcalá, una obra califal del siglo X, que fue ampliado en periodo nazarí.
Carlos Posac cree que en algunos de sus testeros se utilizaron restos de templos romanos,
el perímetro fortificado de la ciudad presentaba tres puertas, de Ronda de Málaga y del
Mar, nombres que aún permanecen en la toponimia local.
El rey Fernando El Católico, en su avance
hacia Granada, conquista la ciudad con facilidad el 11 de Junio de 1.485. desde entonces,
el santo que se honra este día, el chipriota Bernabé, se convierte en patrono de la
ciudad y el lugar en que el caudillo moro entrega las llaves al rey, se denomina Cruz de
Humilladero. Pese a lo que comúnmente se cree, el nombre se debe a que fue el propio
Fernando quien se humilló para dar gracias a Dios por haber tomado la ciudad sin
derramamiento de sangre, y no a que lo hiciera el rey moro en señal de sumisión.

Reconquista
Los Reyes Católicos deciden reforzar las
defensas de la ciudad. que también experimentó grandes cambios interiormente. Alcalá
destaca la construcción de varias capillas, del convento de la Santísima Trinidad, casi
pegado a las murallas y del que hoy se conservan apenas unas maltrechas arcadas, y del
Hospital de San Juan de Dios, destinado a los forasteros enfermos. En la plaza de los
Naranjos se erige la ermita de Santiago y en los exteriores el convento de San Francisco,
ya demolido. Se abren nuevas calles, entre las que destacaría la calle Nueva que enlazaba
con la puerta del Mar y daba acceso a La Marina.

Siglo XVI
Otras obras destacables son el hospital
Alonso de Bazán, construido por el que fuera alcalde en 1.568 y que hoy se ha convertido
en el Museo del Grabado Español Contemporáneo y sede de la Delegación de Cultura, y la
cárcel. De esta última, tampoco queda ningún vestigio ya que allí se levantó el nuevo
Ayuntamiento y del antiguo se conserva su sala capitular, con un bello artesonado, y
varios murales en lo que hoy es despacho de la Alcaldía, hace unos años museo municipal
y en el siglo XVII sala de justicia. Los frescos al temple representan a las santas Justa
y Rufina, un Cristo crucificado y un escudo imperial de España.

Siglo XVII
La iglesia de la Encarnación, cuyo
campanario fue durante lustros el punto más alto de la ciudad, se edificó en 1.618. Los
Austrias impulsaron también el desarrollo de la ciudad y de este periodo se conservan
vestigios importantes como la casa del corregidor, en la propia plaza de los Naranjos, y
muchas mansiones con sus característicos miradores.

Siglo XVIII
Marbella continúa su crecimiento en el siglo
XVIII con la creación del barrio de San Francisco con calles tan emblemáticas como Ancha
o Lobatas. En la Marina se levanta el Fuerte de San Luis, sobre el que ahora está
construido el Hotel El Fuerte. A mediados de este siglo, el casco urbano de Marbella
cuenta con 820 casas, de las que solo 14 estaban en ruinas o deshabitadas. Surgen nuevas
iglesias como la del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en la calle Ancha, o la del
Calvario en el parque del mismo nombre, ya fagocitada por el desarrollo de la ciudad. El
proyecto para reforzar las defensas del Castillo se elabora en 1735 y los primeros
viajeros ingleses se asoman a su belleza. Francis Carter señala que Marbella "tiene
una situación extremadamente agradable".

Siglo XIX
En el siglo XIX la ciudad se ensancha hacia
el barrio Nuevo, hoy conocido simplemente por el barrio, junto al arroyo de Las Represas.
Se acometen numerosas obras públicas, como edificios, calles y puentes. El crecimiento
está muy ligado a la desaparición de los corsarios, lo que permitía a Marbella
traspasar su recinto amurallado. Pero el gran empuje será industrial, a manos privadas,
con la creación de las ferrerías de La Concepción, montada por la familia Heredia, y la
de El Angel, obra de los Ejiró. Trabajaban en ellas mas de mil jornaleros. La otra
colonia, ésta de marcado carácter agrícola, fue fundada en 1870 por Manuel Gutiérrez
de la Concha, marqués del Duero, en lo que sería el germen del actual San Pedro
Alcántara. La ciudad, pese a que para muchos es desconocido, contó así con los primeros
altos hornos de España.
Pero el negocio, una vez que se esquilmó el
bosque aledaño de sierra Blanca para alimentarlos, terminó por abandonarse. Marbella se
dota de alumbrado, primero con reverberos (1.845) y ya a finales de siglo con luz
eléctrica. La farola ahora situada en la plaza Virgen de Africa y antes en la del
Ayuntamiento tiene fecha de 1.886. Alcalá Marín, a cuyos amenos trabajos de
recopilación histórica hay que acudir ineludiblemente, considera que el hecho mas
"venturoso" de la historia de Marbella en este siglo lo constituyeron las
colonias de San Pedro y El Angel.

Orígenes San Pedro Alcántara
San Pedro de Alcántara contaba en sus
inicios con 10.000 hectáreas y se convirtió en una de las colonias agrícolas modelo de
la España de este tiempo, tanto por su organización como métodos de producción con la
introducción de la primera maquinaria en el campo. Allí se probó el primer tractor a
vapor. La colonia inicial la formaban 146 casas con casi un millar de labriegos. Se
construyeron pantanos y acequias y la colonia adquirió entidad de pueblo, con sus
órganos de administración y seguridad propios. La ferrería de El Angel fue reconvertida
en feraz colonia agrícola. Sus productos, sobre todo sus maravillosas naranjas, son un
elemento más de la memoria colectiva del pueblo.
Paralelamente, se desarrolla La Marina, la
zona sur de la ciudad, de la que ya existían vestigios romanos. Cuenta con varios
almacenes de salazones y existía una torre denominada de La Mar. Son múltiples los
testimonios que hablan de la belleza de la ensenada de Marbella. El fuerte de San Luís
fue terminado en 1.725. Contaba con puente levadizo pero desapareció en la guerra de la
Independencia. Cuando se retiraron los franceses, lo dinamitaron. Apenas si queda el resto
de un torreón en los jardines del actual hotel. El primer proyecto de puerto se quedaría
en el denominado muelle de piedra que se iniciaría en 1.818, en tiempos de Fernando VII.
Su construcción fue dificultosa y en 1.830, cuando apenas si tenía 100 metros, se
abandonaron los trabajos.

Industria minera
Otro muelle importante será el de hierro,
construido por la compañía "The Marbella Iron Ore C. L." que explotaba la mina
de hierro del Peñoncillo. El pantalán para carga y descarga del mineral tenía 344
metros y se asentaba en el centro de La Rada, en lo que hoy sería la bajada de Miguel
Cano. La mina, otro vestigio del señero desarrollo industrial de la Marbella del XIX,
terminó cerrándose y el muelle de hierro fue desguazado y vendido como chatarra en
1.934. Marbella también contaba con un viejo faro, situado donde hoy se levanta el nuevo,
que fue construido a mediados de siglo. Hacia 1.955 logró por fin levantarse el primer
puerto, que fue pesquero, junto con el barrio de pescadores de La Bajadilla.

Siglo XX
El desarrollo de Marbella acabaría en el
siglo XX con algunas de la estampas idílicas de la ciudad; su paseo de Guadalpin, la zona
de La Fontanilla con todo el litoral diáfano, y la antigua Alameda, centro de la vida
urbana de la ciudad con su jaula y sus diligencias. No obstante se levantan otros
edificios como la plaza de toros, el casino, el teatro principal y los primeros hoteles
como El Comercial (1.918) o el Miramar (1.935). El despegue turístico se producirá
restañadas las primeras heridas de la Guerra Civil con iniciativas como la de Ricardo
Soriano, marqués de Ivanrey, pionero donde los haya, que crea las ventas y albergues del
Rodeo. Luego llegarían El Fuerte, el Marbella Club, el Golf Guadalmina, el San Nicolás y
el Don Pepe o Los Monteros.

Valores turísticos
Surgen también, como producto de la venta
parcelada de las colonias de San Pedro y El Angel, los primeros grandes complejos
turísticos, entre los que destaca el de Guadalmina, creado por Norberto Goizueta, o el de
Nueva Andalucía, promovido por José Banús. Su puerto deportivo, construido hace unos 25
años, se convirtió en el más importante de España. Luego llegaron más puertos, como
el Deportivo de Marbella o Cabopino, y una decena de campos de golf y cientos de
urbanizaciones de lujo. El desarrollo del supuesto pueblecito de pescadores, apenas una
aldea sin oficio y beneficio para la más atrevida de las ignorancias, es hoy el mascarón
de proa del turismo nacional. Una historia de futuro que aún está por escribir pero que,
como queda relatado, tuvo los cimientos sólidos de una ciudad con solera que puede
sentirse orgullosa de su pasado. De su larga historia.

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