Mijas, la
popularmente conocida como "Villa Blanca", se ubica en plena Costa del Sol
occidental, extendiendo sus tierras desde la sierra que lleva su mismo nombre hasta el mar
a través de un movido paisaje de lomas, cerros y ondulaciones. Recorrer estos parajes por
la vieja carretera que unía Mijas con Benalmádena es pasearse por un gran mirador
abierto al mar entre pinos y plantas ornamentales de los chalets que jalonan el recorrido.
Los orígenes del pueblo se remontan a épocas remotas, como lo
atestiguan diversos restos encontrados tanto en el cerro donde se levanta la iglesia
parroquial como en otros lugares de las cercanías.
Tarnisa, que así se llamaba Mijas en tiempos de los romanos, debió
ser un lugar relativamente próspero, sobre todo si se tiene en cuenta su cercanía a la
calzada que unís Málaga con Cádiz. Mijas fue conquistada en fecha muy temprana (714)
por Abdalaziz, hijo de Muza, mediante un pacto con los pobladores hispanovisigodos.
Durante la rebelión del muladí Omar Ben Hafsun (finales del siglo XI y principios del
X), Mijas perteneció sucesivamente al emirato y a los seguidores del rebelde.
Reconquistada tras la toma de Málaga
por las tropas cristianas (1487), obtuvo el título de villa en el reinado de Carlos I por
haber permanecido fiel al emperador durante la rebelión de los comuneros.
Mijas cuenta con varios monumentos interesantes para conocer, como la
minúscula plaza de toros, de forma irregular. El pueblo posee además dos iglesias de
estilo mudéjar y el interesante santuario de la Virgen de la Peña, patrona del pueblo.
Otra construcción monumental es la iglesia de la Inmaculada
Concepción. Por último, desde casi cualquier punto del pueblo se puede ver la blanca
Ermita del Puerto, situada a un nivel algo más alto, hasta la cual llegan los
tradicionales burro-taxis.
Las fiestas locales tienen lugar el 17 de enero, la primera quincena de
septiembre y el 15 de octubre. La de enero es la festividad de San Antón, con romería a
la ermita del santo a la que se llega en carrozas y carros y llevando comida. En
septiembre se rinde homenaje a la patrona, la Virgen de la Peña.
En el apartado de la artesanía, la local va desde un pan "cateto",
muy apreciado, hasta la preparación de la miel, llegando hasta los trabajos de repujado
en plata. Otras artesanías familiares que aún se conservan son las de trabajo en hilo,
esparto y mimbre.
El aspecto deportivo incluye la práctica de actividades como el
golf en numerosos campos, el parapente, ala delta y deportes de montaña en general.
Gastronómicamente, al margen de los numerosos restaurantes que ofrecen cocina
internacional y algunas exóticas, o que han reelaborado platos típicos andaluces, la
tradición local elabora el salmorejo y una gran variedad de sopas: de maimones,
cachorreñas, de ajos y gazpachuelo. En repostería se conservan los buñuelos y los
hornazos.
La sierra ofrece un panorama muy abrupto, pero suavizado en
parte por los pinares, que embellecen aún más estos parajes y realzan la presencia de
Mijas, que aparece en lo alto como atalaya blanca, vigía del mar y señora de la sierra.
Mijas ha alcanzado un gran desarrollo turístico, tanto por su oferta costera de playas
como por el emplazamiento de su casco urbano antiguo, que mantiene su tipismo a pesar de
que está situado a 8 kms de la costa. |